lunes, 26 de noviembre de 2012


Espacio de Definición Institucional

“Políticas de la Infancia” – Modalidad Taller
Trabajo Final Integrador

Profesora: Lic. Ana M. Sánchez
Alumnos: Alejandra Vila y Daniel Poza 
2º Cuatrimestre - 2012

Consigna 1
Ley 1420
Fundación Eva Perón
Reforma de la Constitución 1949
Ley Simini
Ley 10.903- Patronato de Menores- Ley Agote



on Dipity.


Consigna 2

En relación a la Bibliografía de la Unidad 2
Baquero y Narodowski (1999) Normatividad y Normalidad
Baquero y Narodowski (1994) ¿Existe la infancia?


La pedagogía construye normas, explicita normalidades, normatiza. Ella busca estipular cuales son los ideales deseables y cuales no lo son con respecto a la educación. Es la que constituye una “infancia normal”, buscando un tipo de alumno a seguir, como único y legítimo. Sin correrse de sus parámetros promueve una evolución del aprendizaje única y en un determinado plazo, en donde los niños deben  apoderarse de dichos saberes. Es decir, el alumno tiene que procesar los conocimientos en los tiempos esperados  y bajo la única modalidad institucional. Si el niño no llegara a cumplir tales objetivos en el tiempo estipulado y designado para ese fin, se buscará conocer porque razones fracasa en su posibilidad de dar respuesta al sistema de expectativas escolares. 
La pedadgogía es la encargada de segregar el concepto de infancia para devolverlo al ámbito escolar, la unidad de análisis”, de explicación y de evaluación, de descripción o control, es el individuo, el niño, el alumno"
La estrucrura graduada del sistema educativo presume una evolución porgresiva del aprendizaje y desde el discurso pedagógico se espera que el niño a determinada edad se inicie en la lectoescritura o que el desarrollo progresivo de la estrcutura cognositiva le permita la adquisición de conocimientos vada vez más complejos. 
El desarrollo y la maduración se creen condiciones necesarias para que se genere el aprendizaje, entonces el desarrollo anormal o la falta de maduración determina el límite de la acción pedagógica.  
La relación que existe entre el desarrollo del individuo y la acción pedagógica no son claras ya que puede concebirse "el interés" como motor natural del desarrollo. Si el conocimiento que se espera del niño no ocurriera dentro del grado puede ser por dos razones: existe una perturbación en la naturaleza del niño que aprende o la acción pédagógica es inadecuada ya que estaría obstaculizando el conocimiento o el desarrollo del alumno.  
En este proceso podría interpretarse que la educación es el proceso natural del desarrollo del individuo y si el individuo no logra apropiarse de ciertos contenidos es su naturaleza educable la que está limitada e impide su normal desarrollo.
Muchas veces vemos que en el discurso aparecen inevitablemente subproductos como síntomas, enfermedades , aprendizajes incompletos o maneras erróneas de enseñar cuando se ve un fracaso escolar del niño, es decir, cuando no llega a cumplir con lo “normalmente” esperado.
Esta tensión entre lo deseable y lo que ocurre tiñe, produce o convive con varias tensiones en el seno del mismo discurso, según tienda esto a evaluar políticas educativas y sus logros o la dificultad de aprendizaje de un alumno particular. Los pedagogos demandan construcciones específicas a las diversas disciplinas y esta demanda se constituye desde los parámetros de normalidad o deseabilidad. El sujeto de interés o estudio de la pedagogía se confunde con el perfil ideal de un egresado de un grado o nivel de escolaridad específica”. También hay que aclarar que se evalúa particularmente lo que el niño produce, y no todo el contexto en sí, se observa el sujeto que aprende en el contexto específico de la vida escolar, dejando afuera los contextos extraescolares o las problemáticas que trae el niño y que se ven reflejadas en su rendimiento escolar.

Estos discursos pedagógicos creemos que siguen presentes en la actualidad y con gran fuerza dentro de las instituciones educativas. Se sigue midiendo en el niño el producto y no sus capacidades, todo esto genera un ambiente en donde prevalece lo que falta y no lo que se obtiene. Con respecto a la evaluación del niño se sigue evaluando exclusivamente el rendimiento escolar, sin considerar cual era su nivel al empezar y cuánto progresó, que condiciones desfavorables atraviesa dicha persona (problemas familiares o problemas de relación con el grupo de trabajo y con la institución a la que él concurre), etc.
La escuela lamentablemente se aferra a seguir formando personas “normales”, sigue normalizando y construyendo ideales de ciudadanos, y a todos los que no encajan dentro de determinados parámetros, los sigue excluyendo como la población de alumnos destinados al fracaso. Buscan un niño que responda a ciertos desafíos, pasando por alto que no todos los alumnos tienen un mismo punto de partida, en otras palabras, tienen infancias diferentes porque no hay una sola infancia hay muchas pero a todos se los mide con las misma vara, cosa que nos parece totalmente injusta y poco ética, ya que lo único que acentúa esto es el poder normalizador, excluyente y estructurante de la escuela.
Cuando se dice que los chicos son difíciles, los chicos vienen con complicaciones, estos chicos son distintos a los de los años anteriores, son miradas subjetivas que excluyen. Tales comentarios no hacen más que discriminar y catalogar a los niños como diferentes. Lo que más asombra es que este escenario se de en la escuela espacio destinado para la superación de la carencia y durante la etapa de formación del niño, formación que es parte de un proceso largo donde ningún destino está preestablecido.



El concepto de infancia
La actitud de los adultos frente a los niños ha cambiado mucho en el transcurso de la historia.
La historia del niño, como la de la familia, en la antigüedad romana, se vio complicada durante mucho tiempo. En esa época el niño no tenía la importancia que adquirió en la actualidad, hay que destacar que en ese tiempo los lazos sanguíneos contaban mucho menos que los vínculos afectivos. Cuando recién nacía un niño, se lo posaba en el suelo. Para reconocerlo , el padre romano lo tenía que levantar del suelo, cuando hacía esto significaba que se comprometía a criarlo. Cuando no ocurría esto, esos niños romanos eran abandonados y a veces se los llegaba a matar depende de quien era ese hijo. Este abandono de los niños entre los romanos , para nosotros tiene la función que hoy cumple el aborto. En la historia de la familia del niño y la anticoncepción, hay una relación con tres factores: la elevatio del niño en el momento del nacimiento, la adopción y el infanticidio. Aquí la sexualidad se encuentra separada de la procreación.
Esa situación cambió a lo largo de los siglos II Y III. Aparece un modelo distinto de la familia y el niño. A partir de ese momento, el matrimonio empieza a tomar una importancia tanto psicológica como moral que no tenía en la Romas más antigua. La unión de los dos cuerpos es sagrada, al igual que los hijos que son el fruto de ella. Ahora los vínculos naturales carnales y sanguíneos, son más importantes que las decisiones de la voluntad. El matrimonio es más importante que el concubinato, el nacimiento que la adopción.
Durante el siglo X o XI se le da una gran importancia al matrimonio como así a la fecundidad. En esta época el hijo se convierte en algo indispensable, en cuanto que es insustituible. El vínculo del niño con la familia se vuelve cada vez más fuerte, hay una fidelidad con la misma sangre. Acá se ve revalorizada la fecundidad lo que hizo que se recurra cada vez menos a la adopción.
Hay una revalorización del niño cuando el infanticidio se convirtió en delito,los recién nacidos están rigurosamente tutelados por la ley de la Iglesia y el Estado.
En el momento en que en la costumbre y entre los grupos privilegiados, la vida del niño se vuelve importante, este se vuelve interesante y agradable. El mundo griego y romano, se extasiaba ante el cuerpo de los niños desnudos: los efebos.
Ha habido una evolución del sentimiento sobre la infancia, a la imagen negativa la sustituye la ternura, nace una nueva sensibilidad.
La infancia perderá a lo largo de la alta Edad Median y durante varios siglos, la importancia que había adquirido en Roma en la época imperial, lo cual se puede comprobar ya que ocupó un lugar privilegiado en el arte y en la decoración.

Durante mucho tiempo no había una vestimenta infantil, en ninguna clase social, esto se debe a que se lo veía al niño como un adulto en miniatura y que muchas veces cumplía las mismas actividades o tenia obligaciones parecidas a las de un adulto. Es más, se vestían de la misma forma. A partir del siglo XVI el niño va a tener un modo propio de vestir.

Cabe mencionar que la infancia ha permanecido ausente durante varios siglos. No es raro verla reaparecer en la época en la que la cultura escrita y por ende la escuela, reconquista sus derechos y se difunde a partir del siglo XII.
En el siglo XVII (en Francia) se empieza a ver que hay dos sentimientos diferentes hacia los niños, uno destinado a perturbar la actitud de los adultos frente al niño hasta el siglo XX. Un sentimiento bifronte: de un lado, solicitud y ternura, una especie de forma moderna de mimar, y del otro, también solicitud, pero con severidad: la educación.

Los estudiosos de la infancia descubrieron en el siglo XIX que las amenazas, los castigos corporales eran inútiles y enseñaron de acuerdo con el Emiir de Jean Jacques Rousseau, a seguir las indicaciones de la naturaleza infantil, a no oponerse a ella, sino más bien a utilizarla.
Estas influencias tardaron en que fueran ejercidas por los padres y los educadores, recién se logra un reconocimiento a comienzos del siglo XX, gracias al psicoanálisis.
A partir del siglo XX se empezó a trabajar fuertemente y a respetar al niño,como sujeto con derechos y no como un objeto. Esto se puede comprobar al ver que se han creado organismos o leyes que hagan cumplir sus derechos y lo vean como un ser con particularidades únicas. Estos avances fueron importantisímos para la infancia y esperamos que se siga por el mismo camino.

Características de la infancia


Hoy no se puede hablar de una única infancia. Nosotros creemos que hay distintos tipos de infancias. Algunos de estos factores que influyeron en estas diferencias fueron las problemáticas sociales, económicas y políticas. Otro factor muy relevante para nosotros es la mirada que tiene el adulto sobre dicho niño, y como lo ayuda a construirse subjetivamente. Algo que sucedió con el inicio del siglo XXI, es la importancia que tienen las nuevas tecnologías a nivel social, y donde los niños son en su gran mayoría  “profesionales” de este tema, sin importar el extracto social al cual pertenezcan.
Como experiencia personal, pudimos observar en la escuela estas diferentes infancias a simple vista. Por ejemplo un caso que tenemos como experiencia es el de un chico de 6 grado  de 13 años de edad, el cual vivía en un asentamiento abajo  del autopista. Ese niño tenía padres ausentes, no porque lo hayan abandonado fisicamente, sino porque no cumplían el rol de padres. No les interesaba su rendimiento escolar, tampoco les preocupaba que hacía durante la mañana, que era el momento en el cual no estaba en la escuela. Lo único que le interesaba a los padres de este niño es que les lleve a ellos antes de ir a la escuela, y no les importaba de donde ni como la obtenía. Era un chico que estaba en la calle casi todo el día, excepto cuando concurría a la escuela. Por decirlo de alguna manera, era un chico que “ no tenía infancia”, ya se encargaba de llevar plata a su hogar, tenía experiencias no recomendables para su edad. Dentro de la escuela, la relación que tenía con los otros compañeros era mala, ya que se manejaba de una forma no acorde a la escuela ni a la sociedad, se comunicaba a través de la violencia , tanto verbal como física. Al no encontrar ayuda ni contención, estaba a la deriva sin importarle nada sobre su vida y lo que podía ocurrir con ella.
Distinto es el caso del niño el cual tiene una familia presente que lo ayuda y lo acompaña en todo. Esta infancia es totalmente diferente a la otra, cuando hay padres que se hacen cargo de sus responsabilidades que tienen como progenitores. El niño tiene una construcción subjetiva mucho más fuerte y que probablemente haga que su vida mejore en todos los aspectos.
En cuanto al papel que nos toca a nosotros como docentes, creo que tenemos que tener la misma confianza en todos los chicos, y ponerle el mismo entusiasmo al trabajo sea cual fuere el niño al que se le está enseñando. Es de vital importancia el valor que le demos al chico y la confianza que en él aportemos para que pueda realizar sus tareas y lograr un óptimo rendimiento. Obviamente que en ciertos casos tendremos que atender otras problemáticas que no tienen que ver lo escolar, pero si con lo personal del niño, y por eso no le podemos dar la espalda ni relegarlo por sus circunstancias de la vida.
Un tema para destacar que está muy presente en los niños de hoy es el tema de la información. Hoy en día son chicos que un gran bagaje  de información y de distintas fuentes, lo que hace que muchas veces este a la altura de un adulto con respecto a ciertos temas. Y esto provoca que en la relación con el docente dentro de la escuela, no sea capaz la que se tenía antes, como al maestro referente del saber y única fuente, hoy en día los chicos se informan por todos los medios, internet, radio, tele, etc. El uso de las nuevas tecnologías le empezo a dar un lugar importante a la infancia, ya que esos niños son “profesionales” del asunto y muchas veces le enseñan a los adultos a como manejar estas nuevas herramientas que tenemos.